El 17 de febrero comienza la festividad del Año Nuevo Chino 2026, marcado por la energía y características del Caballo de Fuego Yang. Este doble aspecto Fuego traerá mucha energía, dinamismo, pasión, movimiento y rapidez en general. De ahí que, en principio, debamos estar atentos para no dejarnos arrastrar en exceso por esta energía fuerte y arrolladora; siendo el reto poner freno a la impulsividad y a la actividad sin límite: saber parar, descansar y evitar «los caballos desbocados».

El ciclo sesenta del Calendario Chino, atribuido al emperador Amarillo (Huang Di) explica la energética de cada año, día u hora. Es una combinación de dos sitemas de elementos:

Por una parte: los 10 Troncos Celestes (Gan) que son los 5 Elementos o Movimientos (Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua) en sus dos manifestaciones: Yang o Yin.

Por otra parte: las 12 Ramas Terrestres (Zhi) representadas por los 12 animales del zodíaco chino (Rata, Buey, Tigre, Conejo, Dragón, Serpiente, Caballo, Cabra, Mono, Gallo, Perro y Cerdo).

De la combinación de todos estos elementos resultan 60 estados vibracionales distintos que explican los fenómenos naturales, los temperamentos humanos, las tendencias o lo que puede acontecer cada año, día u hora.

Como explica el ciclo 60, estamos en la unidad 43. Todos los nacidos en 1966, como es mi caso, nacimos en un año Caballo de Fuego Yang y ahora, 60 años más tarde, se repite esta combinación:

Rama terrestre: Caballo

Troncos Celestes: Fuego Yang

y nos toca algo así como «volver a nacer». A partir de ahora, cada año viviremos una energía por la que ya hemos pasado, y no será nueva; si bien, por nuestra edad y circunstancias, la abordaremos y nos afectará de forma diferente. Y así… si alcanzásemos la Edad del Cielo, que son 120 años, según la Medicina Tradicional China, la edad para la que está diseñado el cuerpo humano, bien cuidado; si lográsemos llegar a esta edad los nacidos en 1966, veríamos por tercera vez un año Caballo Fuego Yang que nos conducirá de vuelta a los Cielos, de donde vinimos para nacer.

Uno de los axiomas de la Medicina Tradicional China para mantener la salud y la armonía es «ir con la corriente»; es decir, saber fluir con la energía del momento. Por eso, este año, es un año de movimiento y audacia; decisiones valientes, cambios, viajes; búsqueda de libertad y autenticidad; proyectos y relaciones sociales. Un año en el que hacer valer el ingenio, la originalidad, la imaginación para plasmar proyectos y concretar ideas… y a la vez, hacerlo sin apresuramiento, con precaución.

«Hay que cabalgar libres y domarnos a nosotros mismos a la vez»

Querer aferrarse a lo conocido, a la monotonía, a lo estructurado irá contra la corriente y no es recomendable.

En lo relativo a los órganos internos: el Fuego Yang puede incrementar nuestro elemento Fuego que se manifiesta entre otras funciones en la temperatura corporal, el Calor interno y la circulación sanguinea. Atención a todos los síndromes de Calor o Fuego interno, Calor Humedad o Calor que pueda llegar a la sangre y producir erupciones, hemorragias. Atención a todo lo relacionado con desajustes circulatorios; sobre todo en la entraña Yang: Intestino Delgado (cuidado ante enfermedades intestinales que puedan cursar con sangrados…).

Habrá que equilibrar el eje Fuego-Agua.

Una buena hidratación; una dieta suave y poco elaborada, sin excesos de carnes, sin especias picantes… la compensación con alimentos e infusiones de naturaleza nuetra o fresca; la fitoterapia adecuada, las activades que aquieten y refesquen el interior (la mente y el corazón) como el Qi Gong o la meditación de nuevo serán herramientas muy apropiadas para poder fluir con la corriente de vida sin desgastarnos.

Un año de tanta energía Fuego nos hace pensar en que será posiblemente muy caluroso y habría que tomar medidas adecuadas para proteger suficientemente los bosques de los incendios.

Los números favorables al caballo son el 2, 3 y 7; y los colores: el rojo, el verde y el color oro.!

! FELIZ AÑO NUEVO CHINO !